Acabados y texturas de la piedra natural

La piedra natural posee distintos acabados y texturas que se adaptan sin problemas a cualquier exigencia decorativa. Lo complicado en ocasiones es acertar con la elección, ya que podemos perdernos entre tantas opciones que existen en la actualidad, como pulidos, flameados, apomazados o abujardados. Por este motivo, en la entrada de hoy os vamos a mostrar las principales características de cada uno de estos acabados y las técnicas de trabajo que son necesarias para ello.

Un acabado para cada ocasión

Las piedras naturales pueden trabajarse de distintas maneras, dependiendo del resultado que queramos conseguir. En este sentido, los pulidos, flameados, apomazados, abujardados y arenados son perfectos tanto para obtener una superficie brillante y lisa como otra rugosa y mate. Estos podrían considerarse los dos extremos, pero en medio hay una amplia gama de texturas que requieren de técnicas de tallado muy específicas.

Diferentes acabados de la piedra natural

A continuación os vamos a mostrar en qué consisten esas técnicas y hablaremos brevemente de los métodos que se emplean en cada una.

  • Pulido. Mediante el acabado pulido se consigue un efecto de espejo, con superficies brillantes y lisas. Esta técnica posiblemente sea la más utilizada en los hogares españoles, ya que permite tener unas paredes y suelos relucientes con poco esfuerzo, dando un toque de suntuosidad y sofisticación a cualquier espacio de interior. También se emplea con frecuencia en mobiliario y algo menos en fachadas y pavimentos de exterior.
  • Flameado. Al contrario que con el pulido, mediante el flameado obtenemos superficies rugosas y en relieve, caracterizadas por la presencia de cráteres y una aspecto vítreo. Esta técnica produce una piedra natural que encaja mejor con un tipo de decoración rústica, ya que su aspecto evoca a la naturaleza. En estos casos, el flameado se usa igualmente en construcciones de interior y exterior.
  • Apomazado. El apomazado es uno de los pasos intermedios que mencionábamos anteriormente, con un acabado suave y liso, pero mate en lugar de brillante. Este método elimina cualquier marca o rugosidad de la piedra natural y en ocasiones se emplea como un tratamiento previo al pulido. Se utiliza tanto en interior como en exterior en todo tipo de pavimentos y fachadas.
  • Abujardado. Esta técnica nos permite clarear el color mediante la rugosidad de su superficie, aumentando el contraste de la piedra con el resto de la construcción. Pero además de su funcionalidad estética tiene otros usos, como mejorar su adherencia al suelo, siendo estos acabados muy habituales en los bordes de las piscinas y otros elementos que requieren de un tratamiento de seguridad similar.
  • Arenado. Y por último, para terminar la entrada de hoy, tenemos la técnica de acabado arenado. Posiblemente sea la más curiosa de todas, ya que se basa en imitar la erosión natural de la roca. ¿Cómo se hace? Pues gracias a un chorro de aire y la acción del paso del tiempo. El resultado es una superficie algo rugosa, pero mucho menos que con el abujardado, que también aclara ligeramente el color original.