Cómo solucionar los problemas de humedad de la piedra natural

Existen varios factores que a largo plazo pueden provocar desperfectos en la piedra natural cuando se utiliza en exteriores, pero sin duda la humedad es uno de los más importantes que existen. En la entrada de hoy vamos a hablar en profundidad de este problema y os mostraremos los mejores consejos que existen para solucionarlos.

Eliminar la humedad después de la instalación

La humedad constante es algo que debemos evitar para aumentar la vida útil de la piedra natural y mantener su aspecto impecable. Básicamente, se produce al penetrar el agua desde el suelo hasta el muro o revestimiento. Algunos tipos de humedad pueden solucionarse fácilmente después de la instalación, tales como las algas y los musgos, que son las consecuencias más inofensivas que pueden provocar este problema. Se eliminan de manera sencilla con limpiadores alcalinos con elementos basados en el cloro activo.

Otra cosa bien distinta es la aparición del óxido, cuya extracción resulta por lo general bastante más complicada. En piedras resistentes a los ácidos, la herrumbre puede quitarse con productos de limpieza que incluyan ácidos inorgánicos y estén especialmente diseñados para esta tarea. Los de mayor calidad, además de extraer la mancha van a proteger la superficie para así prevenir la formación de óxido en el futuro.

Eliminar la humedad antes de la instalación

En piedras naturales que no son resistentes al ácido, los problemas derivados de la humedad como el óxido pueden ser casi imposibles de reparar. En el mercado vas a encontrar productos de limpieza que no incluyen elementos ácidos en su composición y que están pensados para esta labor en concreto. No obstante, se van a limitar a quitar la herrumbre de la superficie de la caliza o el mármol, mientras que el óxido interno se quedará ahí para siempre, sobre todo en el lado posterior de la piedra.

La humedad también puede causar daños irreparables si actúa junto al salitre y otros minerales procedentes del subsuelo. En estos casos, provocarán una serie de manchas que primero aparecen como pequeños puntos para posteriormente agrandarse y quedarse para siempre. La presencia del salitre es la que produce que la cal se cristalice tanto en la superficie como en el interior de la piedra. El resultado son desconchamientos y otros tipos de desperfectos que van a alterar por completo su valor estético.

Para solucionar estos problemas en piedras naturales no resistentes al ácido es necesario tomar medidas antes de su instalación. La única manera de proteger la piedra natural de las manchas y el óxido provocados por la humedad consiste en sellar la cara posterior con materiales de recubrimiento especial compuestos por dos componentes. A continuación, se emplea un acabado arenoso con cuarzo que va a ayudar a fijar la piedra al mortero en caso de que las baldosas se coloquen de forma permanente. Además, en su lado visible es necesario usar un producto protector que actúe a modo de repelente contra el agua, el aceite y otros tipos de suciedad.