Decoración de jardines con piedras naturales

En la entrada de hoy vamos a hablar de una de las tendencias más populares del momento: la decoración de jardines con ayuda de piedras naturales, que nos permiten múltiples combinaciones decorativas y otras aplicaciones más prácticas, como por ejemplo el drenaje de tiestos y macetas. Comentaremos sus principales características y ventajas y para finalizar nos centraremos en el tema de los jardines zen.

La piedra natural: garantía de calidad

La piedra natural es posiblemente la mejor opción que tienes para realzar espacios de exterior tales como terrazas, patios, piscinas y jardines. Si combinas distintos tipos de materiales podrás darle un aire único y original a tu hogar. En este sentido, puedes emplear cantos rodados y los llamados triturados de mármol, que están disponibles en blanco, negro, rosa o amarillo y proporcionan un acabado muy elegante en cualquier jardinera. Una de sus grandes ventajas es que no necesitan mantenimiento y se pueden colocar bajo el suelo o superficies de cristal.

Los triturados de mármol también se usan para delimitar caminos y espacios dentro del jardín, se trata de una decoración útil y económica, ya que ayudan a mantener la humedad de la tierra y por tanto no es necesario regarla tanto. De igual forma, la gravilla o el granito sirven para rellenar lechos de flores y crear contrastes muy bellos.

Otra opción para crear senderos son las losas grandes de piedra, que poseen formas irregulares y elegantes que darán a nuestro jardín o terraza una apariencia más natural y orgánica.

Jardines zen: el espacio para la meditación

Los jardines zen de origen japonés son una apuesta ganadora en todos los sentidos. Por una parte son elegantes y cautivadores, algo que sería casi imposible de conseguir sin la piedra natural. Por otra, crean zonas únicas que nos ayudan a superar el estrés del día a día y a relajarnos, un punto de encuentro ineludible cuando acaba la jornada.

¿Qué es un jardín zen?

El karesansui o jardín zen es un estilo que combina tierra a poca profundidad con la proliferación de elementos como arena, gravas y roca, aunque en ocasiones también aparecen musgos y otro tipo de vegetación ornamental. Destaca por ser un lugar de meditación y tener unas dimensiones reducidas, como máximo de 10 x 30 metros. La arena se rastrilla simulando el mar y en torno a ellas se colocan las piedras naturales formando anillos, en alegoría a las ondulaciones del agua. Son creados para su contemplación y no para pasear por ellos.

¿Qué necesito?

Necesitas colores que encajen con una zona de meditación. Para ello puedes combinar algunas piedras como el cuarzo, granito, mica o feldespato, que aportan una originalidad única y provocan espacios relajantes y sugerentes. Para remarcar los contrastes es buena idea incluir rocas más pequeñas, como adoquines, cantos rodados o gravilla, para así resaltar los colores del jardín y combinar a la perfección con fuentes o lagos artificiales. Los tonos negros y castaños nos proporcionan una elegancia serena, mientras que los blancos y claros son muy adecuados para acentuar la luminosidad del sol.