El mármol y la iluminación

La iluminación de nuestro hogar es algo esencial y cualquier aspecto relacionado con la misma no debe ser dejado al azar. De hecho, para que te hagas una idea, uno de los principales motivos que se tienen en cuenta a la hora de comprar una vivienda es su nivel de luz natural y su incidencia en las habitaciones, algo que se consigue con unos ventanales amplios y una buena orientación.

Elige la luz correcta

Cualquier elemento decorativo, por pequeño o simple que sea, se ve de una forma distinta con la luz adecuada. Por ello también es necesario que pongamos mucho cuidado con la elección de las luces artificiales, blancas o amarillas, así como su intensidad. Y ya para rizar el rizo podríamos pedir que la propia fuente de iluminación fuera una pieza de arte en sí misma, algo que se puede conseguir sin problemas con el mármol.

El mármol y la iluminación

Podemos encontrar multitud de ejemplos, siendo los más habituales los pies de mármol para sostener las lámparas, robustos, sencillos y originales. A partir de ellos podemos añadir elementos de nuestra propia creación y con unas nociones básicas de electricidad personalizarlos por completo. Los hay de distintos tamaños y formas, aunque las redondeadas suelen ser las más populares, imitando la forma de pequeñas y bellas columnas.

También podemos encontrar lámparas de techo confeccionadas por entero en mármol, algunas con veteados en negro sobre blanco que producen unos ambientes de luz tenues muy acogedores. Y por último, el mármol combina excelentemente con otros metales a la hora de confeccionar fuentes de luz decorativas, siendo el oro el que da ese toque más chic y que mejor encaja con las tendencias actuales.

El mármol iluminó la estatua de Zeus de Olimpia

Con una altura de más de 12 metros y empleando materiales nobles como el marfil y el oro, la estatua de Zeus situada en el templo de Olimpia es considerada una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo. Por desgracia, esta obra del escultor Fidias no ha podido llegar a nuestros días.

El santuario se caracterizaba por ser un lugar oscuro, sin embargo estudios recientes han demostrado que contaba con su propia fuente de luz natural. ¿De dónde provenía? Pues nada más y menos que del mármol.

La Universidad Complutense de Madrid afirma que esta luz provenía del techo, que estaba confeccionado con dos tipos diferentes de mármol. Hay que tener en cuenta que el recinto interior no tenía ventanas y la puerta de acceso era de pequeño tamaño, por lo que extrañaban las descripciones de los contemporáneos según las cuales la luz incidía directamente sobre la cara del Zeus.

Para intentar reproducir estos efectos, la publicación Applied Optics reunió a un grupo de expertos que simularon la construcción, empleando los mismos tipos de mármoles que estaban en el templo original: uno proveniente de la Isla de Paros y el otro del Monte Pentélico.

Los resultados arrojados son espectaculares, con una enorme transmisión de los espectros amarillos y rojos, que son los más adecuados para iluminar una estatua de oro y marfil y que disponía de la suficiente intensidad como para ser percibida sin problemas por cualquiera que entrara al templo.