Los acabados de la pizarra

La pizarra es una piedra natural que siempre ha estado presente en la arquitectura y la decoración por sus inmejorables propiedades de resistencia e impermeabilidad. Se trata de un elemento de salvaje belleza con increíbles tonalidades que encajan a la perfección con todo tipo de estilos, desde los más tradicionales o rústicos hasta los contemporáneos. En la entrada de hoy vamos a hablar de las texturas de pizarra que podemos encontrar en la actualidad.

Los acabados de la pizarra más populares

La pizarra permite una gran cantidad de acabados distintos dependiendo del uso y nuestras necesidades decorativas. Entre ellos tenemos el abujardado, arenado, escafilado, apomazado, envejecido, flameado, serrado, pulido y la piedra en su forma natural. A continuación vamos a hablar de los más habituales en la decoración del hogar, que son capaces de cambiar completamente el aspecto de nuestros pavimentos y paredes.

Pizarra natural

La pizarra natural no está tratada, por lo que llegará a tus manos en el mismo estado que tenía en la cantera. No obstante, se cortará con las dimensiones que el cliente requiera, para adaptarse a distintos usos en paredes y suelos tanto de interior como de exterior.

Pizarra escafilada

Este tipo de acabado es perfecto para aquellos que buscan elementos decorativos con un carácter plenamente rustico, ya que proporciona a la pizarra una enorme cantidad de irregularidades y relieves en su superficie. Se consigue sin utilizar maquinaria moderna, es decir, que la pizarra escafilada se obtiene con herramientas tradicionales, golpeando de forma controlada para hacer saltar los fragmentos.

Pizarra pulida

El pulido se consigue mediante una serie de técnicas abrasivas que consiguen una superficie brillante con mínima porosidad, lo que aumenta la resistencia de esta piedra natural frente a las agresiones ambientales externas. Este acabado es capaz de resaltar la tonalidad y características de la pizarra, sin embargo puede ser algo resbaladizo por lo que no se aconseja su uso en suelos de exterior. En interior no habrá ningún tipo de problema.

Pizarra flameada

El flameado se logra mediante la aplicación directa de una llama sobre la pizarra, que alcanza elevadas temperaturas que producen una ligera rugosidad. Esto también provoca que la piedra natural obtenga un toque vitrificado, algo que es espectacular a la vista y encaja a la perfección con diversos estilos decorativos. La pizarra flameada es muy resistente y se recomienda para su instalación en espacios de exterior.

Pizarra abujardada

El acabado abujardado también es conocido como labrado y se obtiene golpeando la piedra natural con ayuda de una bujarda, que es un martillo con dientes de acero. Esta acción crea cráteres en la superficie de distinto tamaño que se reparten de manera uniforme sobre el material. Al igual que el escafilado, proporciona un toque eminentemente rústico.

Pizarra apomazada

La pizarra apomazada se consigue mediante un método de abrasión con pulidoras de brazo articulado, una acción que no saca el brillo de la piedra natural. El resultado es una superficie lisa con un tono mate y ligeramente oscura.