Mantenimiento y limpieza del mármol

No tengas dudas. El mármol es una de las piedras naturales más nobles y elegantes que existen en la actualidad. Y por ello, en la entrada de hoy os vamos a dar unos consejos para que mantengáis limpios este tipo de superficies y revestimientos, ya que así durarán mucho más tiempo y lucirán como el primer día.

Formación de la piedra natural

Las piedras naturales como el mármol se forman a partir de un proceso geológico que puede tomar miles de años. Debido a esto, es muy habitual que las placas presenten colores distintos y vetas de diferentes tonalidades, producidas por las incrustaciones de elementos como minerales, fósiles y otras irregularidades. Pero esto, lejos de afear las piezas realza sus características y las hace únicas.

La porosidad del mármol

La principal característica de esta piedra natural es que es muy porosa, por lo que va a absorber las manchas con bastante facilidad. Sin embargo, esto también tiene su parte positiva y es que si actuamos inmediatamente sobre la suciedad podremos sacarla sin problemas. Así que ya sabes, cuanto más tiempo pase entre la mancha y la limpieza, más complicado será.

Limpieza tras la instalación

La primera tarea de limpieza que tenemos que efectuar se lleva a cabo justo después de finalizar la instalación. El objetivo es asegurarnos de que está bien protegida de todos los elementos del exterior, lo que proporciona una enorme duración de la pieza. Para ello tenemos que aplicar en todo el mármol un detergente neutro especial y dejarlo actuar durante unos minutos.

Posteriormente, a partir de productos hidrofugantes  y oleorepelentes que son capaces de penetrar muy profundo en la piedra, se realiza un tratamiento que tiene como objetivo preservarla de la humedad. Este paso es esencial, ya que además previene la formación de hongos y otras bacterias que pueden aparecer en la roca. Y de paso, disminuimos de manera notable todas las manchas que se encuentran en la superficie, sin alterar lo más mínimo su aspecto original y natural.

Mantenimiento habitual

Una vez que la piedra natural está protegida tras la instalación, solo queda realizar una serie de limpiezas regulares para que luzca como el primer día. Estas tareas de mantenimiento se llevan a cabo con agua y un detergente neutro que sea apropiado para este tipo de superficies porosas. Posiblemente, la forma más sencilla que tienes de hacerlo es a partir de agua y jabón, con la ayuda de un trapo o esponja que debes frotar de forma suave.

No obstante, si se trata de manchas muy profundas puede que sea necesario recurrir a otros medios. Por ejemplo, a veces con el paso del tiempo el mármol se amarillea u oscurece y en estos casos lo mejor es emplear un poco de vinagre en la mezcla de agua y jabón.

Una vez hecho esto, dejamos actuar el producto y lo secamos. Este último paso es muy importante, ya que si no retiramos el exceso de agua con un trapo la cal puede llegar a producir manchas. En cualquier caso, nunca uses detergentes abrasivos, basados en el alcohol o que contengan ácidos o elementos anticalcáreos.