Piedra natural en exteriores: problemas y soluciones

La piedra natural nos proporciona enormes posibilidades de diseños sostenibles en espacios de exterior, tales como terrazas, parques, estaciones de tren y todo tipo de edificios y monumentos públicos. Aunque algunas variedades como el basalto o el granito son especialmente duras a las agresiones ambientales, existen ciertos aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de su instalación. Por esta razón, en la entrada de hoy vamos a hablar sobre los distintos tipos de influencias externas que pueden sufrir las piedras y las mejores soluciones que existen para protegerlas a largo plazo.

La humedad

La humedad constante es debida a la penetración del agua desde el suelo a la piedra. Es uno de los problemas más graves que nos podemos encontrar y debemos hacer todos los esfuerzos posibles para evitar su aparición. En este sentido, los limpiadores son eficaces para eliminar el musgo y las algas, que son posiblemente los efectos menos peligrosos de la humedad. Elige productos alcalinos basados en el cloro activo.

El óxido puede ser mucho más complicado de eliminar. En materiales resistentes al ácido el herrumbre interno puede ser solucionado fácilmente con productos específicos, que además van a proteger la piedra natural en el futuro. En superficies más delicadas, hay que centrarse en la prevención y para ello tratarlas con productos de sellado tras finalizar su instalación.

El clima

Los rayos del sol, la lluvia, nieve y en general los climas extremos van a perjudicar notablemente el aspecto de la piedra natural, especialmente en variedades más blandas como por ejemplo la caliza o el mármol, que pierden su brillo y se vuelven mate adquiriendo un antiestético blanqueado. No existe ninguna forma de evitar que pase esto, pero sí que hay muchos métodos para que recupere su brillo sin necesidad de volver a pulirla.

Puedes probar con intensificadores del color, unos impregantes diseñados para penetrar en la roca sin formar una capa protectora. De esta forma, la piedra puede seguir “respirando”. En climas muy fríos donde es habitual el hielo y el deshielo constantes la piedra natural se resiente. Para que no se rompan se aconseja impregnarlas sin modificar la permeabilidad del material. De esta forma, el agua acumulada por el deshielo podrá salir sin problemas.

Las manchas

Y por último, vamos a hablar en la entrada de hoy de las manchas que pueden sufrir los suelos, muebles y paredes de piedra natural en exteriores. En este sentido, es habitual que en terrazas y barbacoas se derramen líquidos grasos, aceites y otros productos que pueden alterar su composición. De igual forma, la contaminación producida por escapes y demás elementos del exterior van a terminar modificando la superficie del material.

Tambiérn debemos tener cuidado con las manchas producidas durante la instalación, ya que es habitual que queden restos de mortero en las juntas. Si los eliminamos a tiempo no habrá problema, pero si dejamos que se sequen pueden ser realmente complicados de eliminar. En el mercado podemos encontrar productos de limpieza específicos para cada tarea, pero quizás sea mejor proteger la piedra natural justo después del montaje con una capa de impregnación, que prevendrá la decoloración de la misma.